REPORTAJE REVELA CÓMO TIENEN SILENCIADOS A MÉDICOS EN HOSPITALES ANTE FALTA DE INSUMOS

En todo el mundo miles de médicos arriesgan sus vidas para luchar y atender a los enfermos de coronavirus, con una preocupación en mente, alzar la voz sobre la escasez de empleados y equipo protector personal.


En la pagina de noticias infobae compartió un reportaje de The New York Times.

Donde Theresa Brown, miembro del cuerpo docente clínico de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Pittsburgh y ex enfermera, contó que aunque actualmente no esta trabajando al frente, sabe como se sienten las enfermeras y médicos ante esta situación, ya que ella fue despedida del trabajo que amaba porque no aceptaba dejar de escribir y alzar la voz acerca de los problemas en el sistema de atención médica.

Ella escribía, acerca de que todos los pacientes merecían recibir el mejor cuidado posible, pero esto no fue bien visto ya que los administradores la acusaron de “hacer que el hospital tuviera mala reputación”. Apesar de jamás nombrar su hospital y de no identificar a miembros del personal, por lo que recibió un ultimátum: si escribía o hablaba más, la despedirían. Cosa que así sucedió. Hoy ella cuenta que las enfermeras y los médicos están siendo silenciados y tienen mucho que perder si no alzan la voz, ya que no quieren infectar de coronavirus a sus abuelos, parejas o hijos e incluso a sus pacientes que no tienen COVID-19. No quieren perder sus empleos, pero tampoco quieren perder la vida.

Theresa Brown planteo las siguientes preguntas: ¿por qué tienen que tomar una decisión como esa? ¿Por qué los sistemas hospitalarios están emitiendo órdenes de mordaza? ¿Y por qué, cuando surgen quejas de falta de equipo protector personal o mala gestión de pacientes con COVID-19, los representantes de los hospitales con tanta frecuencia lo niegan todo, incluso cuando las pruebas son abrumadoras? ¿Por qué los hospitales están tan dispuestos a defender su propia imagen, en vez de a sus enfermeras, médicos y pacientes? Una explicación evidente es el dinero. A los hospitales podría preocuparles que los demanden los pacientes o los empleados por negligencia durante la pandemia de COVID-19. Sin embargo, su experiencia sugiere que restringir la libertad de expresión de los empleados va más allá y se relaciona con la corporativización continua de la medicina estadounidense.

"El silencio es de oro, me solían decir cuando era niña, lo cual implicaba que no hablar tiene un valor social y propio. En algunas situaciones eso quizá sea cierto, pero no con la crisis de COVID-19. Los pacientes, las enfermeras y los médicos están muriendo. Las prohibiciones para hablar acerca de sus necesidades clínicas solo puede hacer que aumente el número de muertes, porque esas necesidades clínicas son reales. A los trabajadores de primera línea les faltan suministros adecuados, no tienen pruebas para el virus y siguen perdiendo a miembros de personal que se enferman".

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