Cachito de Fe: ME APOSTARÉ EN LA MURALLA PARA VER QUÉ ME DICE EL SEÑOR. De Habacuc 1



Por: Padre Arturo Guerra LC.


Una vez el profeta Habacuc le planteó al Señor unas preguntas

muy serias y dijo: me apostaré en la muralla para ver qué me

dice el Señor.


El centinela de una ciudad amurallada podía tener una vista

privilegiada del horizonte y de los alrededores.


Desde su puesto vigilante podía detectar con facilidad a las personas que se

acercaban a la ciudad o a una de sus puertas y discernir si venían

en son de paz o de guerra.


Así que Habacuc se proponía hacer justo esto: subirse a la

muralla, tomar su puesto de centinela y estar atento al paso del

Señor…





¡Qué bonita imagen de la oración!


Al orar es lo que hacemos:

nos ponemos de centinelas en la muralla de nuestra alma y nos

damos a la tarea de estar velando, muy despiertos y atentos a

cualquier ruido, cualquier movimiento que nos pueda descubrir

el paso del Señor que se acerca a nuestra alma para estar con

nosotros, platicarnos, amarnos, pedirnos o comunicarnos algo.

Probablemente en ocasiones su llegada nos agarrará medio

distraídos o adormilados y otras veces Él nos sorprenderá por el

flanco menos pensado como buen estratega…


Lo importante es llegar a cada momento de oración con esa

disposición de estar ahí atentos al paso del Señor que siempre

anda merodeando la ciudad amurallada de nuestra alma, nos

demos o nos demos cuenta de ello.


A veces lo sorprenderemos y a veces él nos sorprenderá.


Habrá días en que salgamos de la

oración con la impresión de que el Señor no nos dijo nada o que

no anduvo cerca de ahí, pero al fin y al cabo será sólo una

impresión porque el Señor es muy perseverante en buscarnos

día a día.


Por: Padre Arturo Guerra LC.

Director General del Colegio CUMBRES de Cancún.

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